Llaverguoqui

Stella Ticera y Nicolás Said

Curaduría Constitución

26.06 al 07.08

Sembra el risco

y en la mísela ñata,

copla esplica hondo al peje

de las pánfilas clivaciones

que otrora sopaban

anqe hoy, nadia.

Al tajir del pircote,

la chúlea saliva,

el rasavio brizna; más todas claman:

¡Únflates, acude! ¡Veros cáir, flama bocante!

¡Álmate!

Nos, las desdentadas,

tañemos al joyel y las chascas bullen,

sábes,

fincamos miasma

y el fulgor enervece la horrizonta.

Y grádamos de tílda arruyan al meandro.

Lordas, tu que tiritais (y con causa)

en la desemboltura donde críachos aparean niámas, aluviones

y pérparas sin plumo ni ribera;

no claudiques por la yel, no…

ante el varbo tapiador que piala riundo

y sanjina tu dolensia.

¡Oro mortecino!

Pira rala, ¡exprésete!

¿Es ésta engañifa un cantúleo entre cascachas?

¿Y éstas brumas? ¿Qué trino gujen cuando las noches?

Trompa lunar, la rampa turmalina desliza al estiaje

guinda el cíngulo, arítmetro voraz te implanta lo opaco

… del laborioso daño al prístino Trujuy,

quiebra su canto en la ola

la risa burlesca de lo doble.

Molo: bestia qui nones parece onde la pobla,

más para sí es mejor,

flambear alto, vidisar la criatura, el romperío.

Aojo blanco, todo triza:

las cornamentas, deleznan;

los tétilos emputan y la anunción

garjea al charco en espejor,

refracta pabor y, en la densidad,

su plomo.